jueves, 25 de octubre de 2012

El chico delfín


Y un delfín se le acercó. Un momento mágico en los cuales sintió una corazonada, luego una punzada, luego una gota que no era del mar recorriendo su mejilla, desde su ojo hasta que se unió a la salada agua del mar. Al darse cuenta de la belleza del mamífero que estaba ahí, a pesar de la infinidad del mar. Pero de pronto vio la sonrisa del delfín y se acordó de que los delfines siempre parecían sonreír. Una sonrisa grande, una sonrisa el cual lo hizo sentir clarividente. Y fue ahí cuando vio el pasado como si fuera el futuro, cuando vio todo lo que sufrió y como esa sonrisa no se deslizo y se quedó ahí tiesa para aparentar fortaleza, dureza, y a la misma vez dulzura. Y fue así que se llamó a si mismo un delfín. 

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