Todo lo que
se siente cuando te miran, todo lo que recuerdas cuando lo miras. Mientras el
sentimiento de remordimiento invade tus pensamientos, grabas en tu frente la
palabra ORGULLO. Prometes no volver atrás, vas a aprender de los errores y
avanzar. Todos te lo han dicho, hasta tu mismo lo has pensado. De repente las
cosas cambian, un fuerte abrazo y un te extraño. “¿Nos volveremos a ver?”, “¿Te
puedo robar un beso?”, son las preguntas que más cuestan responder.
Vuelves a
caer en el juego, caricias, besos, y un te quiero. Es importante para ti… pero
aun quieres pensarlo dos veces. Te hizo reír, estar feliz, te distrajiste… pero
en ese entonces él ocasiono que tus ojos se humedecieran, que una lagrima caiga
por tu rostro poco a poco…frotando los pómulos, tu mejilla hasta caer de tu
rostro. Lo vuelves a pensar dos veces. Ahora su nombre te retumba en la cabeza,
no quieres volverte a enamorar si va a volver a doler, pero tampoco quieres dar
media vuelta y olvidarlo. Y por última vez, lo vuelves a pensar dos veces.
Después de
tanto pensar, miras hacia los costados y te das cuenta que caíste en un
laberinto.